Esto no es un paseo; es una expedición al corazón indómito de la Carretera Austral. A lomos de caballos criollos —templados por el frío y la pendiente— atravesarás bosques de lenga y arroyos de deshielo que bajan vibrantes desde los glaciares. Mientras la civilización se desvanece, serás testigo de una muralla de roca tallada por milenios de erosión.